jueves, 20 de diciembre de 2018

DE EL PRECIO

Hoy he venido a el Pavón Teatro Kamikaze a ver la obra "El Precio" de Arthur Miller.

Se lo he dicho a mi tía Catalina y me comenta "esa la vi yo hace muchos años, ya me contarás si te ha gustado, a mi si"

Así que, me he sentado dispuesta a disfrutar. Delante de mí estaba un grupo de estudiantes, numeroso, acompañados por valientes profesoras. Tengo que decir que han sido educados, correctos y todos han apagado sus móviles. Alguno miraba con cara de no saber muy bien donde estaba, pero al final han aplaudido con muchas ganas, y salían con cara de haber seguido la obra íntimamente.

Pero centrémonos ya en el escenario. Como siempre comenzaré dando una pincelada. Víctor, sargento de la policía, ha decidido vender los muebles de su padre (que perdió todo su dinero en la crisis del 29) porque van a tirar el edificio, y junto a su mujer, Esther, esperan al tasador, finalmente llega Gregory Salomón, un tipo curioso de verdad. Quién, también, llega es el hermano de Víctor, Walter, un cirujano notable pero que no se habla con su hermano desde hace 16 años. La tasación, el precio de los muebles, da paso a una discusión entre los hermanos por cosas pasadas. Y hasta aquí vamos a leer.

En la obra, se hace referencia a los diferentes precios de los muebles, pero realmente, el autor, nos quiere hablar del precio que cada uno paga en la vida, por las decisiones que toma. Decisiones buenas o malas, equivocadas o no, pero de las que debemos ser consecuentes y aceptar el precio.

La dirección de Silvia Munt es buena, el montaje se realiza en la época en la que transcurre, un punto muy positivo porque le da verdad. Las imágenes en blanco y negro del inicio y el final ayudan a un bonito cierre de la obra. La música, jazz, muy bien escogida.


En cuanto a los actores:

Gonzalo de Castro, interpreta con corrección su Walter, el hermano que en el fondo no es tan malo. Creo, que destaca más su personaje cuando calla, cuando escucha y su cuerpo, su cara sigue la escena. Sus silencios, en mi opinión, son lo mejor de su interpretación porque los maneja a la perfección.

Elisabeth Gelabert, como Esther, quizás le falte algo de fuerza en algún punto, pero su mujer, dolida por la vida que ha llevado, es creíble.

Tristán Ulloa, está en el escenario toda la obra. Construye a un Víctor, dolido con el mundo, con él mismo, dotándole con fuerza. Es un personaje con emociones muy fuertes, y sabe controlarlas y mostrarlas en el momento oportuno.

Por último, para mi el mejor, está el tasador en la piel de Eduardo Blanco. Su interpretación es perfecta como anciano de más de 90 años. Su expresión corporal para convertirse en el viejo tasador es magistral, sus manos temblando, su voz quebrada... Pero además, le sabe dar al personaje la vida que necesita.

Seguirá en el Teatro Kamikaze hasta el 6 de enero, os invito a ir a verla, el tema de la crisis, desgraciadamente no nos pilla tan lejos, y el tema de afrontar la vida y aceptarla es algo de todos los días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario