Hoy mi entrada quiero que sirva de homenaje, a las personas que por primera vez presentan el teatro a los niños. A esos profesores, que meten el gusanillo del teatro a futuros actores, actrices, escritores, directores....
Aquellos que miran una clase, y ven 20 o 25 niños y niñas, pero saben que en la obra sólo salen 5, 6 personajes (tirando muy alto el número) Aquellos que, entonces, deciden que en vez de un pastor, habrá 6, y así multiplicarán todos los personajes que puedan hasta que todos tengan su papel, pequeño o grande, pero que todos puedan disfrutar.
Aquellos que se pasan horas para montar una obra, que desde fuera a veces parece un desembarco de lo que se lía, y que durante esas horas aguantan estoicos los "¿Por qué seño? O los "no seño"
Aquellos que organizan, también, a los padres que quieren ayudar, aquellos que si la ciudad o pueblo es pequeña, son parados y preguntados por los padres sobre la vestimenta, o los más variados temas sobre la obra.
Aquellos que, en ocasiones, tienen que reescribir obras para añadir un texto dónde "meter" más niños. O escribirlo directamente, porque no hay obra que se adapte ni al tema ni al número.
Pero son también aquellos que cuando pasean por la calle, todos los niños (de diferentes edades) les sonríen, les llaman "seño" con cariño y orgullo, y ves que no sólo han aprendido de teatro, también de la vida, ser mejor persona.
Todos, hemos conocido a alguien así, pero me van a permitir que me centre en mi "seño", que además es mi tía. Catalina, gracias por enseñarme a amar este mundo, gracias por enseñar a tantos a hacerlo. La palabra más bonita y más sencilla para agradecerte es la ya utilizada, gracias Catalina.
miércoles, 23 de mayo de 2018
domingo, 29 de abril de 2018
DE CYRANO DE BERGERAC
He ido a ver con mi hermana Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand que se está interpretando en el teatro Reina Víctoria de Madrid.
Todos conocemos la historia de este personaje, pero creo que pocos saben que existió realmente, siendo coetáneo de Mòliere. Fue un poeta, un vividor que alcanzó fama mundial gracias a esta obra dividida en cinco actos.
La historia que se narra es conocida de todos, pero la refrescaré: Cyrano es un poeta, un soldado cuyo mayor defecto es una nariz descomunal (mi nariz llega minutos antes que yo). Está enamorado de su prima Roxane, mujer muy bella, pero por su fealdad no espera ser correspondido. Roxane está enamorada de Christian, un cadete de soldado. Christian es muy atractivo, pero no tiene la habilidad lingüística del protagonista. Cyrano, llega al acuerdo con Christian de escribirle cartas de amor a Roxane, de esta forma le dirá a su amada que la quiere aunque ella no sepa que es él. Roxane, que al principio ama a Christian por su físico, le termina confensando que, realmente, lo ama por el alma que le ha mostrado en sus cartas y que lo haría igual aunque fuese feo. Christian, se da cuenta de que Roxane está enamorada de Cyrano y le pide a éste que le diga la verdad. Pero Christian muere en la guerra contra los españoles, y Cyrano no se atreve a decirle la verdad a ella, dejando que la última carta escrita por el propio Cyrano sea la despedida de Christian. Quince años después de la muerte de Christian, Roxane está en un convento donde un Cyrano envejecido va a visitarle sin falta. Uno de estos días es atacado por un enemigo que le hace caer un madero que le destroza el cráneo. Herido de muerte visita a Roxane, a la que pide la última carta de Christian y recita sin necesidad de leerla. Roxane se da cuenta, en ese momento, que la persona de la que ha estado siempre enamorada es Cyrano, éste lo niega y muere bajo la luz de la luna con su libertad, siempre defendida hasta la muerte, y con su amor por Roxane tan puro como siempre.
No se preocupen, conocer la historia no es importante (aunque poca gente no la conocerá) lo importante es como logran que se viva esta historia.
¿Realmente que nos cuenta la obra Cyrano de Bergerac? ¿Qué podemos encontrar en este montaje?
Lo mejor será contestar a las dos preguntas a la vez.
Nos encontramos con una dirección, con un montaje, que mantiene viva en todo momento la obra. Es dinámico, cinematográfico...tan dinámico que vemos luchas de espadas sobre el escenario, vemos torreones y empalizadas. Tan cinematográfico que podemos ver batallas con cientos de soldados...pero todo ello sin perder su esencia teatral, que se mantiene, en parte, gracias al repeto que se tiene al verso, recitado muy bien por todos los actores.
Todo ello nos ayuda a ver a los personajes vivos, reales...que son acompañados, repito, por una gran escenografía que puede parecer sencilla pero que no lo es es en absoluto. También acompañada, por una dirección que es tan perfecta que logra que la olvides para centrarte en lo que ves, cuando eso pasa es cuando se llega a la perfección. Un gran bravo para Alberto Castrillo-Ferrer que sabe sacar lo mejor de la obra y de sus intérpretes.
En este montaje hay un papel muy importante para la música, que está compuesta por David Angulo. Acompaña perfectamente todos los movimientos y cambios de escena. Es un personaje más, tan necesario como la propia Roxane.
Nos queda hablar de los personajes y su alter ego.
Christian o Alex Gadea, interpreta muy bien al joven enamorado, pero torpe en el amor que, quizás de forma un poco ingenua, acepta la ayuda de Cyrano para enamorar a Roxane. Consigue que veas el sufrimiento de ese personaje, despreocupado del principio, ante la noticia de lo que es el amor de Roxane. Entonces puedes ver al verdadero hombre, al enamorado que prefiere ser querido por él mismo y si no es asi, renunciará antes de ser amado de otra forma.
Roxane o Ana Ruiz, nos muestra un personaje que destaca por su bondad, pero también quizás por ser ingenua. No querer ver más allá de un físico, no ser capaz de ver que su enamorado está junto a ella en silencio, sólo roto a través de Christian. Logra transmitir pena cuando se da cuenta de su error, logra que veamos perfectamente a la Roxana buena e ingenua.
Me van a permitir que me extienda en Cyrano, su alter ego es José Luis Gil. Pocos serán los que no conozcan a este actor de la televisión, pero ante su Cyrano uno olvida donde lo ha visto, se queda enganchado a este Cyrano. José Luis se lo ciñe a la perfección. Crea un Cyrano al que notas su libertad, donde ves a un "actor" en el propio Cyrano (que es un actor sino el que da su voz a otros personajes), vemos al soldado chulesco y pendenciero, vemos al hombre que se ríe de su fealdad para evitar que los demás lo hagan, vemos al hombre sensible y tierno enamorado de su prima. Al hombre valiente que por amor da, lo más valioso que tiene, su palabra, o mejor dicho, su alma para que Roxane sea feliz. Todo ello lo consigue José Luis Gil de forma magistral, volcando su alma también, porque eso es lo que llega al patio de butacas, sus almas. Hay dos palabras que definen lo que se siente viéndolo, no son muy ortodoxas pero me lo van a permitir "José Luis Gil se sale". Cuando abandonas el teatro lo escuchas cada paso que das, lo sientes en la piel cada paso que das. Creo, que puedo decir que sobre el escenario los dos son uno, y quien logra eso, logra lo que el teatro demanda: verdad, sinceridad, dejar huella en el alma del espectador.
El resto del elenco está maravilloso: Ricardo Joven, Rocío Calvo, Joaquín Murillo y Nacho Rubio, sin ellos no podríamos ver el Cyrano que vemos.
En resumen, son dos horas de puro teatro, son dos horas de pura poesía, son dos horas...que no deben perderse.
Recuerden que están en el Teatro Reina Victoria en Madrid y que en él encontrarán la magia del teatro.
Todos conocemos la historia de este personaje, pero creo que pocos saben que existió realmente, siendo coetáneo de Mòliere. Fue un poeta, un vividor que alcanzó fama mundial gracias a esta obra dividida en cinco actos.
La historia que se narra es conocida de todos, pero la refrescaré: Cyrano es un poeta, un soldado cuyo mayor defecto es una nariz descomunal (mi nariz llega minutos antes que yo). Está enamorado de su prima Roxane, mujer muy bella, pero por su fealdad no espera ser correspondido. Roxane está enamorada de Christian, un cadete de soldado. Christian es muy atractivo, pero no tiene la habilidad lingüística del protagonista. Cyrano, llega al acuerdo con Christian de escribirle cartas de amor a Roxane, de esta forma le dirá a su amada que la quiere aunque ella no sepa que es él. Roxane, que al principio ama a Christian por su físico, le termina confensando que, realmente, lo ama por el alma que le ha mostrado en sus cartas y que lo haría igual aunque fuese feo. Christian, se da cuenta de que Roxane está enamorada de Cyrano y le pide a éste que le diga la verdad. Pero Christian muere en la guerra contra los españoles, y Cyrano no se atreve a decirle la verdad a ella, dejando que la última carta escrita por el propio Cyrano sea la despedida de Christian. Quince años después de la muerte de Christian, Roxane está en un convento donde un Cyrano envejecido va a visitarle sin falta. Uno de estos días es atacado por un enemigo que le hace caer un madero que le destroza el cráneo. Herido de muerte visita a Roxane, a la que pide la última carta de Christian y recita sin necesidad de leerla. Roxane se da cuenta, en ese momento, que la persona de la que ha estado siempre enamorada es Cyrano, éste lo niega y muere bajo la luz de la luna con su libertad, siempre defendida hasta la muerte, y con su amor por Roxane tan puro como siempre.
No se preocupen, conocer la historia no es importante (aunque poca gente no la conocerá) lo importante es como logran que se viva esta historia.
¿Realmente que nos cuenta la obra Cyrano de Bergerac? ¿Qué podemos encontrar en este montaje?
Lo mejor será contestar a las dos preguntas a la vez.
Nos encontramos con una dirección, con un montaje, que mantiene viva en todo momento la obra. Es dinámico, cinematográfico...tan dinámico que vemos luchas de espadas sobre el escenario, vemos torreones y empalizadas. Tan cinematográfico que podemos ver batallas con cientos de soldados...pero todo ello sin perder su esencia teatral, que se mantiene, en parte, gracias al repeto que se tiene al verso, recitado muy bien por todos los actores.
Todo ello nos ayuda a ver a los personajes vivos, reales...que son acompañados, repito, por una gran escenografía que puede parecer sencilla pero que no lo es es en absoluto. También acompañada, por una dirección que es tan perfecta que logra que la olvides para centrarte en lo que ves, cuando eso pasa es cuando se llega a la perfección. Un gran bravo para Alberto Castrillo-Ferrer que sabe sacar lo mejor de la obra y de sus intérpretes.
En este montaje hay un papel muy importante para la música, que está compuesta por David Angulo. Acompaña perfectamente todos los movimientos y cambios de escena. Es un personaje más, tan necesario como la propia Roxane.
Nos queda hablar de los personajes y su alter ego.
Christian o Alex Gadea, interpreta muy bien al joven enamorado, pero torpe en el amor que, quizás de forma un poco ingenua, acepta la ayuda de Cyrano para enamorar a Roxane. Consigue que veas el sufrimiento de ese personaje, despreocupado del principio, ante la noticia de lo que es el amor de Roxane. Entonces puedes ver al verdadero hombre, al enamorado que prefiere ser querido por él mismo y si no es asi, renunciará antes de ser amado de otra forma.
Roxane o Ana Ruiz, nos muestra un personaje que destaca por su bondad, pero también quizás por ser ingenua. No querer ver más allá de un físico, no ser capaz de ver que su enamorado está junto a ella en silencio, sólo roto a través de Christian. Logra transmitir pena cuando se da cuenta de su error, logra que veamos perfectamente a la Roxana buena e ingenua.
Me van a permitir que me extienda en Cyrano, su alter ego es José Luis Gil. Pocos serán los que no conozcan a este actor de la televisión, pero ante su Cyrano uno olvida donde lo ha visto, se queda enganchado a este Cyrano. José Luis se lo ciñe a la perfección. Crea un Cyrano al que notas su libertad, donde ves a un "actor" en el propio Cyrano (que es un actor sino el que da su voz a otros personajes), vemos al soldado chulesco y pendenciero, vemos al hombre que se ríe de su fealdad para evitar que los demás lo hagan, vemos al hombre sensible y tierno enamorado de su prima. Al hombre valiente que por amor da, lo más valioso que tiene, su palabra, o mejor dicho, su alma para que Roxane sea feliz. Todo ello lo consigue José Luis Gil de forma magistral, volcando su alma también, porque eso es lo que llega al patio de butacas, sus almas. Hay dos palabras que definen lo que se siente viéndolo, no son muy ortodoxas pero me lo van a permitir "José Luis Gil se sale". Cuando abandonas el teatro lo escuchas cada paso que das, lo sientes en la piel cada paso que das. Creo, que puedo decir que sobre el escenario los dos son uno, y quien logra eso, logra lo que el teatro demanda: verdad, sinceridad, dejar huella en el alma del espectador.
El resto del elenco está maravilloso: Ricardo Joven, Rocío Calvo, Joaquín Murillo y Nacho Rubio, sin ellos no podríamos ver el Cyrano que vemos.
En resumen, son dos horas de puro teatro, son dos horas de pura poesía, son dos horas...que no deben perderse.
Recuerden que están en el Teatro Reina Victoria en Madrid y que en él encontrarán la magia del teatro.
sábado, 31 de marzo de 2018
DE PROFESIONES QUE CONFORMAN EL TEATRO
El día 27 de marzo fue el día mundial del teatro. Todos los que lo amamos nos felicitamos, tanto los que trabajan en ello como los que somos espectadores, todos necesarios para desarrollar el noble arte de la escena.
Pero ¿Somos conscientes de la gran cantidad de personas que hay detrás de una obra? Por supuesto los actores, actrices y el director están muy claros, e incluso el escenógrafo pero os aseguro que hay muchos más. A ellos les quiero dedicar esta entrada.
Empezamos con el productor/a. A ellos se les debe que podamos ver las funciones ¿Por qué? Muy sencillo suelen ser los que se encargan de supervisar todo, desde sus inicios, elegir el texto por ejemplo, continuando con la obtención del dinero (cosa importante), elección del director...coordina las actividades necesarias con el aspecto financiero. En la actualidad, tal y como están las cosas, son personas de gran mérito.
Son de admirar también, aquellos que, en los tiempos que corren, ariesgan su dinero siendo dueños de un teatro, sea dicho de paso es una de mis ilusiones en la vida y por ello les admiro y envidio.
Podemos continuar con aquellos que nos atienden cuando entramos, que nos indican nuestros asientos, he podido comprobar el lío que se organiza cuando no se les hace caso y con qué amabilidad han solucionado el problema.
O del que se encarga del equipo técnico, que se sabe la obra tan bien como cualquiera de los que nos hablan desde el escenario, su trabajo es tan parte de la misma como el de ellos. Es por eso que los mismos actores y actrices les agradecen y dedican los aplausos al final de la obra.
O también el que hace que todas las cosas estén preparadas, la botella en su sitio, las copas también, un cuadro...el utillero o utillera atentos a todos los detalles. Que todo el mundo esté seguro de que nada falta es de agradecer sobremanera, esa tranquilidad que da el que todo está en su sitio no tiene precio.
O quién revisa el vestuario peparandolo para que siempre esté listo.
Podría seguir porque están los carpinteros, regidores, iluminadores, limpiadores....pero voy a terminar con una figura que personalmente me encanta, el ayudante del director. Quizás porque tengo la idea romántica, posiblemente de forma falsa, de aquel o aquella que de forma silenciosa aprende de los mejores para ser luego figuras de la dirección o quizás no, pero sabedores de que su trabajo es muy necesario.
Todos los nombrados, y alguno más que me dejaré sin mala intención, son invisibles a nuestros ojos pero, os puedo asegurar, que hay que darles las gracias porque ellos son parte de la rueda del teatro, parte de los que la hacen girar y logran que nosotros podemos disfrutar.
Pero ¿Somos conscientes de la gran cantidad de personas que hay detrás de una obra? Por supuesto los actores, actrices y el director están muy claros, e incluso el escenógrafo pero os aseguro que hay muchos más. A ellos les quiero dedicar esta entrada.
Empezamos con el productor/a. A ellos se les debe que podamos ver las funciones ¿Por qué? Muy sencillo suelen ser los que se encargan de supervisar todo, desde sus inicios, elegir el texto por ejemplo, continuando con la obtención del dinero (cosa importante), elección del director...coordina las actividades necesarias con el aspecto financiero. En la actualidad, tal y como están las cosas, son personas de gran mérito.
Son de admirar también, aquellos que, en los tiempos que corren, ariesgan su dinero siendo dueños de un teatro, sea dicho de paso es una de mis ilusiones en la vida y por ello les admiro y envidio.
Podemos continuar con aquellos que nos atienden cuando entramos, que nos indican nuestros asientos, he podido comprobar el lío que se organiza cuando no se les hace caso y con qué amabilidad han solucionado el problema.
O del que se encarga del equipo técnico, que se sabe la obra tan bien como cualquiera de los que nos hablan desde el escenario, su trabajo es tan parte de la misma como el de ellos. Es por eso que los mismos actores y actrices les agradecen y dedican los aplausos al final de la obra.
O también el que hace que todas las cosas estén preparadas, la botella en su sitio, las copas también, un cuadro...el utillero o utillera atentos a todos los detalles. Que todo el mundo esté seguro de que nada falta es de agradecer sobremanera, esa tranquilidad que da el que todo está en su sitio no tiene precio.
O quién revisa el vestuario peparandolo para que siempre esté listo.
Podría seguir porque están los carpinteros, regidores, iluminadores, limpiadores....pero voy a terminar con una figura que personalmente me encanta, el ayudante del director. Quizás porque tengo la idea romántica, posiblemente de forma falsa, de aquel o aquella que de forma silenciosa aprende de los mejores para ser luego figuras de la dirección o quizás no, pero sabedores de que su trabajo es muy necesario.
Todos los nombrados, y alguno más que me dejaré sin mala intención, son invisibles a nuestros ojos pero, os puedo asegurar, que hay que darles las gracias porque ellos son parte de la rueda del teatro, parte de los que la hacen girar y logran que nosotros podemos disfrutar.
jueves, 22 de marzo de 2018
DE ¿HACEMOS UN TRIO? ALGO MÁS QUE UN CABARET
Hoy volvemos a retroceder, más o menos, unos cuatro años, nos encontramos en el 2014, en el Teatro Infanta Isabel.
Esta vez no voy hablar de una obra de teatro al uso, tampoco puedo decir que fuese un cabaret, ni un musical…pero si que fue una delicia, comenzamos con “¿Hacemos un trío? Algo más que un cabaret”
Nos encontramos con un piano y tres actores sobre el escenario, para ser exactos dos mujeres y un hombre. Y estas tres personas comienzan a desnudarse emocionalmente ante el espectador, pero no hablo de personajes, son ellos mismos los que a través de anécdotas, canciones, historias que les han ocurrido dentro y fuera de los escenarios, se muestran sin pudor. Nos cuentan, por ejemplo, como se conocieron en el musical "My fair lady" , como han ido caminando por este mundo del espectáculo. Todo acompañado por una música que está perfectamente elegida, nos encontramos con musicales como Mamma Mia o Cabaret o temas como "Non, je ne regriette rien”, todos forman, de una manera u otra, parte de la vida de los tres.
Pues esta extraña mezcla da lugar a un espectáculo sentimental, entretenido, divertido, yo tuve la sensación de que cada palabra, cada canción, cada vivencia, era contada sólo para mí.
El director Zenón Recalde consiguió una armonía perfecta. La dirección musical de César Belda, repito lo dicho más arriba, perfectamente elegida e interpretada.
La voz en off era la de Juan Gea, actor maravilloso del que ya he hablado en entradas anteriores.
Ahora, finalmente, diré los nombres de los que conformaban el trío: Natalia Millán, Marta Valverde y Alberto Vázquez. La química que había sobre el escenario era brutal, se percibía que se conocen desde hace muchos años, que se respetan y se admiran, y eso es lo que el público notó, o por lo menos yo noté.
En este caso destacar a uno por encima de otro sería totalmente injusto por una sencilla razón, los tres juntos nos emocionaron, los tres juntos hicieron que el tiempo se detuviese y desearamos que no transcuriera, los tres juntos nos propusieron “hacer un trío”, en resumen los tres juntos nos tocaron el alma.
Ojalá alguna vez vuelvan los tres juntos sobre el escenario.
Esta vez no voy hablar de una obra de teatro al uso, tampoco puedo decir que fuese un cabaret, ni un musical…pero si que fue una delicia, comenzamos con “¿Hacemos un trío? Algo más que un cabaret”
Nos encontramos con un piano y tres actores sobre el escenario, para ser exactos dos mujeres y un hombre. Y estas tres personas comienzan a desnudarse emocionalmente ante el espectador, pero no hablo de personajes, son ellos mismos los que a través de anécdotas, canciones, historias que les han ocurrido dentro y fuera de los escenarios, se muestran sin pudor. Nos cuentan, por ejemplo, como se conocieron en el musical "My fair lady" , como han ido caminando por este mundo del espectáculo. Todo acompañado por una música que está perfectamente elegida, nos encontramos con musicales como Mamma Mia o Cabaret o temas como "Non, je ne regriette rien”, todos forman, de una manera u otra, parte de la vida de los tres.
Pues esta extraña mezcla da lugar a un espectáculo sentimental, entretenido, divertido, yo tuve la sensación de que cada palabra, cada canción, cada vivencia, era contada sólo para mí.
El director Zenón Recalde consiguió una armonía perfecta. La dirección musical de César Belda, repito lo dicho más arriba, perfectamente elegida e interpretada.
La voz en off era la de Juan Gea, actor maravilloso del que ya he hablado en entradas anteriores.
Ahora, finalmente, diré los nombres de los que conformaban el trío: Natalia Millán, Marta Valverde y Alberto Vázquez. La química que había sobre el escenario era brutal, se percibía que se conocen desde hace muchos años, que se respetan y se admiran, y eso es lo que el público notó, o por lo menos yo noté.
En este caso destacar a uno por encima de otro sería totalmente injusto por una sencilla razón, los tres juntos nos emocionaron, los tres juntos hicieron que el tiempo se detuviese y desearamos que no transcuriera, los tres juntos nos propusieron “hacer un trío”, en resumen los tres juntos nos tocaron el alma.
Ojalá alguna vez vuelvan los tres juntos sobre el escenario.
sábado, 17 de marzo de 2018
DE TE HE DEJADO UN POLLO EN EL HORNO
A María Casal todos la conocemos en su faceta de actriz, maravillosa, pero no todos conocen otra faceta, que también realiza de forma brillante: escribe obras de teatro.
"Te he dejado un pollo en el horno" obra de la que voy hablar hoy, es suya. Pero no es la única "Tremendas" y "Lobas" por poner dos ejemplos.
Lo primero que voy a decir es que están de gira y llenando teatros así que por favor id a verlas si queréis pasar un buen rato.
La obra, que es una comedia, se divide en siete monólogos y cuatro obras cortas. Son todos personajes femeninos, personajes diferentes como diferentes somos las mujeres, pero eso no quiere decir que los hombres no puedan ir, es que deben ir. Son parte del mundo del que se habla en la obra, se divertirán también.
Nos encontramos con mujeres buenas, malas, cómicas, mamarrachas, bichos, heroínas, futuras...todo con un humor rápido que hace que se disfrute del principio a fin.
La multitud de personajes son interpretados por tres actrices: María Casal, Marisol Rolandi y María José del Valle. Las tres perfectas, divertidas y emocionantes, cada una es un todo dentro de un gran conjunto.
Pues lo dicho "dejen un pollo en el horno" y vayan a verlas, me agradecerán el consejo.
"Te he dejado un pollo en el horno" obra de la que voy hablar hoy, es suya. Pero no es la única "Tremendas" y "Lobas" por poner dos ejemplos.
Lo primero que voy a decir es que están de gira y llenando teatros así que por favor id a verlas si queréis pasar un buen rato.
La obra, que es una comedia, se divide en siete monólogos y cuatro obras cortas. Son todos personajes femeninos, personajes diferentes como diferentes somos las mujeres, pero eso no quiere decir que los hombres no puedan ir, es que deben ir. Son parte del mundo del que se habla en la obra, se divertirán también.
Nos encontramos con mujeres buenas, malas, cómicas, mamarrachas, bichos, heroínas, futuras...todo con un humor rápido que hace que se disfrute del principio a fin.
La multitud de personajes son interpretados por tres actrices: María Casal, Marisol Rolandi y María José del Valle. Las tres perfectas, divertidas y emocionantes, cada una es un todo dentro de un gran conjunto.
Pues lo dicho "dejen un pollo en el horno" y vayan a verlas, me agradecerán el consejo.
viernes, 9 de marzo de 2018
DE BENT
En esta semana Nacho Guerrero, que es uno de los actores de la obra de la que voy a hablar, la recordó a través de las redes sociales. Asi que hablaré de ella, para ello retrocedemos al año 2005 al nuevo Teatro Alcalá, creo recordar que en la segunda sala.
La obra, Bent escrita por Martin Sherman. El título, hace referencia a la palabra que utilizaban los ingleses para hablar de forma despectiva de los gays.
En ella se trata un tema menos conocido que la persecución de los judíos por parte de los nazis, la persecución que sufrieron los homosexuales, que incluso fueron tratados con más odio por parte de los carceleros
La obra se divide en dos partes, la primera donde nos encontramos con un Berlín maravilloso, les permite hacer su vida sin tener que preocuparse, es un mundo sino perfecto se le asemeja.
Pero la "Noche de los cristales rotos" lo cambia todo.
En esta parte nos encontramos con música en directo y un espectáculo que nos invita a pensar que es una buena época. Lo que nos hace que la segunda parte sea más dura porque vemos la injusticia que se comete. De un momento a otro pasan de la normalidad a hacerse una pregunta ¿Por qué nosotros?
En ese punto comienza la segunda parte. Por un lado vemos una historia de amor de dos amantes que huyen para salvar su vida, y que no termina nada bien, pero por el otro lo que vemos es el nacimiento de otra historia de amor en el campo de concentración. La historia entre un gay, que prefiere la estrella de judío al triángulo rosa símbolo que diferenciaba a los gays, el motivo, que será mejor tratado dentro del horror, y un gay reconocido, que no se esconde, nunca lo ha hecho.
Nacho Guerrero y Daniel Freire interpretan, lo que es para mí, la escena de la obra, sus personajes se intercambian palabras que sustituyen al sexo carnal, llegando al orgasmo con la única (y maravillosa) fuerza de la imaginación, sólo con la palabra, en un lugar donde lo único que existe es la maldad y donde, dudo mucho que se le diese valor a la única arma que los detenidos tenían: su imaginación y su palabra. Los dos estuvieron emocionantes.
La directora, Gina Piccirilli, evita en todo momento la simbología nazi para dejar a la obra libre de carga política, para dejar libre la poesía que se desliza por ella.
Lo más triste, es que la sensación de que lo diferente asusta, o que siempre existirán personas que para ser más grandes o creerse más importantes machacarán a los diferentes, aún se tiene, o por lo menos yo la tengo.
Decía Rosa Luxemburgo que había que luchar por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres. Ella hablaba de las mujeres, yo lo aplico a todo el que sea diferente dentro de la sociedad.
La obra, Bent escrita por Martin Sherman. El título, hace referencia a la palabra que utilizaban los ingleses para hablar de forma despectiva de los gays.
En ella se trata un tema menos conocido que la persecución de los judíos por parte de los nazis, la persecución que sufrieron los homosexuales, que incluso fueron tratados con más odio por parte de los carceleros
La obra se divide en dos partes, la primera donde nos encontramos con un Berlín maravilloso, les permite hacer su vida sin tener que preocuparse, es un mundo sino perfecto se le asemeja.
Pero la "Noche de los cristales rotos" lo cambia todo.
En esta parte nos encontramos con música en directo y un espectáculo que nos invita a pensar que es una buena época. Lo que nos hace que la segunda parte sea más dura porque vemos la injusticia que se comete. De un momento a otro pasan de la normalidad a hacerse una pregunta ¿Por qué nosotros?
En ese punto comienza la segunda parte. Por un lado vemos una historia de amor de dos amantes que huyen para salvar su vida, y que no termina nada bien, pero por el otro lo que vemos es el nacimiento de otra historia de amor en el campo de concentración. La historia entre un gay, que prefiere la estrella de judío al triángulo rosa símbolo que diferenciaba a los gays, el motivo, que será mejor tratado dentro del horror, y un gay reconocido, que no se esconde, nunca lo ha hecho.
Nacho Guerrero y Daniel Freire interpretan, lo que es para mí, la escena de la obra, sus personajes se intercambian palabras que sustituyen al sexo carnal, llegando al orgasmo con la única (y maravillosa) fuerza de la imaginación, sólo con la palabra, en un lugar donde lo único que existe es la maldad y donde, dudo mucho que se le diese valor a la única arma que los detenidos tenían: su imaginación y su palabra. Los dos estuvieron emocionantes.
La directora, Gina Piccirilli, evita en todo momento la simbología nazi para dejar a la obra libre de carga política, para dejar libre la poesía que se desliza por ella.
Lo más triste, es que la sensación de que lo diferente asusta, o que siempre existirán personas que para ser más grandes o creerse más importantes machacarán a los diferentes, aún se tiene, o por lo menos yo la tengo.
Decía Rosa Luxemburgo que había que luchar por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres. Ella hablaba de las mujeres, yo lo aplico a todo el que sea diferente dentro de la sociedad.
viernes, 23 de febrero de 2018
DE NO TE VISTAS PARA CENAR
Me he venido a Valencia para ver en el Teatro Flumen "No te vistas para cenar" cuyo autor es Marc Camoletti.
De la sinopsis, sólo daré una breve pincelada para no destriparla, porque siguen en el Flumen (prorrogada por segunda vez, ahí queda eso) y el que quiera ver cómo transcurre debe ir o, por qué no, repetir, garantizo que nunca verán la misma obra, esa es la magia del teatro. Volviendo a la historia: la esposa de Fernando se marcha a ver a su madre, el marido decide llamar a la amante y a un amigo para buscarse una coartada, contrata, también, a una cocinera ¿Que puede salir mal? No contesto la pregunta, no creo que haga falta.
Nos encontramos con una comedia, o mejor dicho, con un vodevil en toda la extensión de la palabra. Cuando pienso que es un vodevil vienen a mi mente escenas rápidas, continuas entradas y salidas...pero sobre todo risas, muchas risas. Eso es exactamente lo que nos encontramos en "No te vistas para cenar". Las butacas se llenan de carcajadas.
Pero me gustaría que quién va a ver una obra, pero sobre todo comedias como "No te vistas para cenar" sea consciente de algo. En ocasiones cuando sobre las tablas los espectadores vemos espontaneidad, que los actores y actrices parece que no les cuesta, en resumen, que están como en su casa...todos hasta conseguirlo realizan un trabajo y esfuerzo enorme. Viendo este vodevil "No te vistas para cenar" es lo primero que he notado, el gran trabajo que hay, pero lo bien trabajado que está, tan bien trabajado que no lo notas.
En cuanto a los que viven en el escenario, empezamos por José Sáiz, que además es el director de la obra. Interpreta al amigo de forma magnífica. Cómo director mantiene el ritmo todo el tiempo, consigue que los movimientos sobre el escenario sean espontaneos.
Helena Font interpreta una amante ingenua con perfección.
Paula Bares, está extraordinaria como esposa de Fernando, sus entradas y salidas son magistrales.
Isabel Gaudí, una cocinera que "cocina" su personaje como una auténtica máster chef.
Y terminamos con Alberto Vázquez, un perfecto marido infiel. De Alberto ya he hablado en posts anteriores, cuando me he referido a musicales. Hoy, de nuevo, he certificado algo: es uno de los actores más completos que podemos encontrar sobre los escenarios. Es un todo terreno capaz de interpretar cualquier registro y además, y eso es lo admirable, de forma brillante siempre.
Cómo he dicho "No te vistas para cenar" estará durante un tiempo más en el teatro Flumen en Valencia. Y, de nuevo me repito, si pueden ir no lo duden y si ya han ido, háganlo de nuevo, les prometo diversión.
Espero y deseo que se marchen de gira por toda España, pasando por Madrid, llevando con ellos las risas (tan difíciles de conseguir) de todos los lugares por donde pasen.
Hoy las carcajadas, de un teatro lleno, se las han llevado junto a los aplausos que se han ganado muy merecidamente.
De la sinopsis, sólo daré una breve pincelada para no destriparla, porque siguen en el Flumen (prorrogada por segunda vez, ahí queda eso) y el que quiera ver cómo transcurre debe ir o, por qué no, repetir, garantizo que nunca verán la misma obra, esa es la magia del teatro. Volviendo a la historia: la esposa de Fernando se marcha a ver a su madre, el marido decide llamar a la amante y a un amigo para buscarse una coartada, contrata, también, a una cocinera ¿Que puede salir mal? No contesto la pregunta, no creo que haga falta.
Nos encontramos con una comedia, o mejor dicho, con un vodevil en toda la extensión de la palabra. Cuando pienso que es un vodevil vienen a mi mente escenas rápidas, continuas entradas y salidas...pero sobre todo risas, muchas risas. Eso es exactamente lo que nos encontramos en "No te vistas para cenar". Las butacas se llenan de carcajadas.
Pero me gustaría que quién va a ver una obra, pero sobre todo comedias como "No te vistas para cenar" sea consciente de algo. En ocasiones cuando sobre las tablas los espectadores vemos espontaneidad, que los actores y actrices parece que no les cuesta, en resumen, que están como en su casa...todos hasta conseguirlo realizan un trabajo y esfuerzo enorme. Viendo este vodevil "No te vistas para cenar" es lo primero que he notado, el gran trabajo que hay, pero lo bien trabajado que está, tan bien trabajado que no lo notas.
En cuanto a los que viven en el escenario, empezamos por José Sáiz, que además es el director de la obra. Interpreta al amigo de forma magnífica. Cómo director mantiene el ritmo todo el tiempo, consigue que los movimientos sobre el escenario sean espontaneos.
Helena Font interpreta una amante ingenua con perfección.
Paula Bares, está extraordinaria como esposa de Fernando, sus entradas y salidas son magistrales.
Isabel Gaudí, una cocinera que "cocina" su personaje como una auténtica máster chef.
Y terminamos con Alberto Vázquez, un perfecto marido infiel. De Alberto ya he hablado en posts anteriores, cuando me he referido a musicales. Hoy, de nuevo, he certificado algo: es uno de los actores más completos que podemos encontrar sobre los escenarios. Es un todo terreno capaz de interpretar cualquier registro y además, y eso es lo admirable, de forma brillante siempre.
Cómo he dicho "No te vistas para cenar" estará durante un tiempo más en el teatro Flumen en Valencia. Y, de nuevo me repito, si pueden ir no lo duden y si ya han ido, háganlo de nuevo, les prometo diversión.
Espero y deseo que se marchen de gira por toda España, pasando por Madrid, llevando con ellos las risas (tan difíciles de conseguir) de todos los lugares por donde pasen.
Hoy las carcajadas, de un teatro lleno, se las han llevado junto a los aplausos que se han ganado muy merecidamente.
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