Hoy voy hablar del noble arte de la mímica.
Cuando nos referimos a los mimos, lo primero que se nos viene a la cabeza, seguramente, sea la película de Alex de la Iglesia "El día de la Bestia" donde para realizar una acción malvada el personaje del cura (interpretado por Alex Angúlo, actor maravilloso que se fue demasiado pronto) empujaba a un mimo al metro. O, también, las bromas respecto al tema de muchas series y películas.
Según Wikipedia, la mímica es: un tipo de expresión o comunicación no verbal en la que se recurre a gesticulaciones y movimientos corporales para transmitir una idea. La mímica, es también una expresión artística que se utiliza para enfatizar los sentimientos y emociones en diferentes disciplinas artísticas como la danza y las representaciones dramáticas.
Cuando en ocasiones hablas de los mimos, lo que te dice mucha gente es que les pone nerviosos (esa suele ser la expresión), pero creo, que eso les pasa porque no reconocen o no saben ver lo importante que es para, en mi caso me centraré en el teatro, pero también para la danza, la ópera, teatro infantil...No le ven el mérito que tiene hacer bien esta disciplina, aunque luego disfruten de ella sin ser conscientes.
Lo que tenemos todos en la retina, es una caja invisible, globos que tiran desde un hilo invisible, personas eternamente quietas...que es altamente difícil aunque haya quien no lo crea.
El mimo más reconocido del mundo fue el francés Marcel Marceau, nunca pude verlo en directo pero lo que he podido captar a través de las imágenes, es que me encuentro ante un contador de historias, que no necesita de la palabra, para llegarte a lo más profundo, era un artista de la expresión corporal.
En cuanto al tema por el que hablo de la mímica, su unión con el teatro, voy a dar mi sincera opinión. Hemos tenido sobre las tablas auténticas maravillas que entendían este concepto perfectamente como José Bodalo o Julia Gutiérrez Caba. Pero ahora, se tiende a intentar explicarlo todo con la palabra, ésta sustituye al gesto.
Explicar un sentimiento con palabras es muy complicado porque cuando logras conectar con el público alguno se ha perdido por el camino, sin embargo, por ejemplo, mostrar la tristeza de espaldas con un movimiento de hombros, dejándolos caer o un grito silencioso ante una tragedia eso es captado inmediatamente por los ojos que están atentos a todo lo que sucede sobre el escenario.
Voy a poner un ejemplo concreto: José Bodalo en " La señorita de Trevélez" Su personaje comienza siendo un hombre mayor que, con gran afán, quiere pasar por joven, llegando en la mayoría de las ocasiones a rallar el ridículo y cuando finaliza la obra nos encontramos ante un anciano derrotado. Durante el trascurrir no es lo que cuenta, no son las palabras que utiliza sino como transforma su cuerpo y como esto hace que veas a su alma igualmente transformada. Como es capaz de trasmitimos dolor con sus ojos, con el decaimiento del su cuerpo. José Bódalo, un grande.
Espero que después de leer este pequeño homenaje al noble arte de la mímica, sí ahora ven un mimo logren ver algo más que alguien atrapado en una caja invisible, vean a alguien capaz de contar las más bonitas historias sin utilizar la palabra
viernes, 9 de febrero de 2018
martes, 30 de enero de 2018
DE POR LOS PELOS
En 1989 mi tía me llevo a ver, en el teatro Fígaro de Madrid, una obra de lo más curiosa, fue la primera que yo vi desarrollarse de la forma que ahora explicaré.
El título: "Por los pelos", su autor: Paul Pornet, autor y psicólogo, escribió la obra para ver la reacción de la gente ante hechos concretos.
Lo que vemos sobre el escenario es una peluquería, y lo que vimos al entrar al Fígaro también. Había personas que te ponían adornos en el pelo, mi hermana pequeña se puso un penacho de colores.
Para que me entiendan bien como se desarrolla, permítanme un ejercicio de memoría. Ustedes recordarán esos libros que leíamos de niños, que cuando se llegaba a un punto de la historia era el lector quién decidía ir por un camino u otro de la misma, y según lo que se eligiese ésta era diferente. Pues bien eso es exactamente lo que ocurre en " Por los pelos"
En el escenario se comete un crimen, todos tienen un motivo para querer matar al "vecino molesto", llega la policía y se encienden las luces...todos entramos a formar parte de la obra. El respetable comenzará a realizar preguntas a los personajes, intentarán sonsacarles...en definitiva los habitantes de las butacas se convierten en detectives.
Su participación es fundamental ya que, finalmente, son ellos los que, a mano alzada, deciden quién es el asesino. Una vez elegido, las luces se apagan y continúa la representación como si nada hubiera pasado pero ha pasado...el público ha sido quien ha decidido el final.
Todos los actores estuvieron genial pero quiero destacar a uno, que ya se marchó, Ángel de Andrés López, que interpretaba al policía. Grande muy grande.
En resumen lo que nos encontramos es una obra que tiene humor, intriga, drama y lo más novedoso participación del público.
Cómo anécdota tengo que decir que fui tres veces, y en las tres el asesino fue el mismo. Era el personaje, quizás, más siniestro, que no malo, que tampoco tenía un motivo mayor que los demás para cometer el crimen, pero era el elegido.
Curioso que la mente humana tienda a culpar a aquellos que rechazamos, o
que no entendamos o sencillamente no nos gustan. Nadie le quiso dar el beneficio de la duda y eso que estaba en nuestra mano...cuando no lo está...
El título: "Por los pelos", su autor: Paul Pornet, autor y psicólogo, escribió la obra para ver la reacción de la gente ante hechos concretos.
Lo que vemos sobre el escenario es una peluquería, y lo que vimos al entrar al Fígaro también. Había personas que te ponían adornos en el pelo, mi hermana pequeña se puso un penacho de colores.
Para que me entiendan bien como se desarrolla, permítanme un ejercicio de memoría. Ustedes recordarán esos libros que leíamos de niños, que cuando se llegaba a un punto de la historia era el lector quién decidía ir por un camino u otro de la misma, y según lo que se eligiese ésta era diferente. Pues bien eso es exactamente lo que ocurre en " Por los pelos"
En el escenario se comete un crimen, todos tienen un motivo para querer matar al "vecino molesto", llega la policía y se encienden las luces...todos entramos a formar parte de la obra. El respetable comenzará a realizar preguntas a los personajes, intentarán sonsacarles...en definitiva los habitantes de las butacas se convierten en detectives.
Su participación es fundamental ya que, finalmente, son ellos los que, a mano alzada, deciden quién es el asesino. Una vez elegido, las luces se apagan y continúa la representación como si nada hubiera pasado pero ha pasado...el público ha sido quien ha decidido el final.
Todos los actores estuvieron genial pero quiero destacar a uno, que ya se marchó, Ángel de Andrés López, que interpretaba al policía. Grande muy grande.
En resumen lo que nos encontramos es una obra que tiene humor, intriga, drama y lo más novedoso participación del público.
Cómo anécdota tengo que decir que fui tres veces, y en las tres el asesino fue el mismo. Era el personaje, quizás, más siniestro, que no malo, que tampoco tenía un motivo mayor que los demás para cometer el crimen, pero era el elegido.
Curioso que la mente humana tienda a culpar a aquellos que rechazamos, o
que no entendamos o sencillamente no nos gustan. Nadie le quiso dar el beneficio de la duda y eso que estaba en nuestra mano...cuando no lo está...
viernes, 19 de enero de 2018
DE LA CLÁ
El otro día, en el trabajo, estaba arreglando un ordenador y la dueña del mismo estaba jaleándome (un poco de cachondeo se notaba) y le dije "por favor los de la clá que se vayan a trabajar" y muy seria, y casi ofendida, me preguntó que era eso que le había llamado.
Y he pensado que, tal vez, mis lectores tampoco sepan lo que es la clá y es algo, que aunque actualmente ya no se da, fue muy importante en el mundo teatral. Así que con la venia voy a explicarlo.
La clá es el nombre que recibe un grupo de personas a las que se le paga por aplaudir en los espectáculos, pueden ser contratados por las salas de teatro u opera, o pueden ser personas que aplauden a alguien de forma incondicional, sin necesidad de dinero por medio, por mera admiración.
Gracias a este tipo de entradas, grandes personajes de nuestra literatura acudieron al teatro "por el aplauso" como ejemplos podemos encontrar a personajes de la talla de Azorín, Valle Inclan, Antonio y Manuel Machado, Fernando Fernán Gómez...Personajes que realizando esta sencilla acción de aplaudir (aunque seguramente en ocasiones fuese duro por la calidad de la representación) pudieron permitirse acudir a los teatros.
La clá puede parecer una cosa moderna pero la primera que se conoce es la que contrato Nerón (cinco mil jóvenes) para que le rieran las gracias.
Los franceses en el siglo XIX decidieron imitarlo, e incluso la llevaron a la profesionalización. Desde ahí se extendió por toda Europa.
En España ,el éxito o fracaso de un estreno se dejaba en las manos (nunca mejor dicho) de los jefes de la clá. Se pensaba que el público de pago, no iniciaba los aplausos porque podían hacer el ridículo así que eran animados aplaudir por la clá.
Nos podemos encontrar también con una clá de desgaste, de las que iban hacer pupa a los demás. Esta era contratada, bien, por otros teatros o por actores/actrices que querían atacar algún compañero/a.
Actualmente la clá, como tal, no existe, pero cuando en la series se escuchan risas enlatadas, o en un programa alguien indica al público lo que tiene que hacer, siempre pienso que el que lo
comenzó todo fue Nerón
Y he pensado que, tal vez, mis lectores tampoco sepan lo que es la clá y es algo, que aunque actualmente ya no se da, fue muy importante en el mundo teatral. Así que con la venia voy a explicarlo.
La clá es el nombre que recibe un grupo de personas a las que se le paga por aplaudir en los espectáculos, pueden ser contratados por las salas de teatro u opera, o pueden ser personas que aplauden a alguien de forma incondicional, sin necesidad de dinero por medio, por mera admiración.
Gracias a este tipo de entradas, grandes personajes de nuestra literatura acudieron al teatro "por el aplauso" como ejemplos podemos encontrar a personajes de la talla de Azorín, Valle Inclan, Antonio y Manuel Machado, Fernando Fernán Gómez...Personajes que realizando esta sencilla acción de aplaudir (aunque seguramente en ocasiones fuese duro por la calidad de la representación) pudieron permitirse acudir a los teatros.
La clá puede parecer una cosa moderna pero la primera que se conoce es la que contrato Nerón (cinco mil jóvenes) para que le rieran las gracias.
Los franceses en el siglo XIX decidieron imitarlo, e incluso la llevaron a la profesionalización. Desde ahí se extendió por toda Europa.
En España ,el éxito o fracaso de un estreno se dejaba en las manos (nunca mejor dicho) de los jefes de la clá. Se pensaba que el público de pago, no iniciaba los aplausos porque podían hacer el ridículo así que eran animados aplaudir por la clá.
Nos podemos encontrar también con una clá de desgaste, de las que iban hacer pupa a los demás. Esta era contratada, bien, por otros teatros o por actores/actrices que querían atacar algún compañero/a.
Actualmente la clá, como tal, no existe, pero cuando en la series se escuchan risas enlatadas, o en un programa alguien indica al público lo que tiene que hacer, siempre pienso que el que lo
jueves, 4 de enero de 2018
DE PEDRO OSINAGA
En los últimos días del año, ha fallecido un actor: Pedro Osinaga
Hablar de él me resulta un poco triste porque es hablar de mi infancia, de esos Estudios 1 que veía, desde Vitoria, mientras soñaba en volver a Madrid para ir al teatro con mi tía y disfrutar en directo.
Lo pude ver en los más diversos papeles, casi todos cómicos, en obras como "El canto de la cigarra" "Cuidado con las personas formales" "Al final de la cuerda" "Una noche en su casa señora" "Dulce Pájaro de Juventud"... por supuesto la comedia musical "Cinco minutos nada menos" y no podemos olvidar, la maravillosa, "Doce hombres sin piedad", de la que ya he hablado en el blog.
No pude verlo en "Ser infiel y nos mires con quién", obra que se representó durante 12 años sobre los escenarios españoles, ¡Ahí quedó! Pero si lo vi en obras posteriores, recuerdo una pequeña conversación que mantuve con Pedro Osinaga, tras ver una obra (de cuyo nombre no quiero acordarme), sobre el 2004, creo recordar. Le pedí el autógrafo y le dije que la obra no me había convencido. Sinceramente no sé por qué lo dije tan abiertamente, suelo ser comedida y tímida, pero lo hice. Enseguida me arrepentí, pero él me miró, fijamente, mientras me entregaba el programa firmado y me dijo "porque si no no podré hacer la que realmente quiero hija, y llevas toda la razón pero a veces hay que ceder" me sonrió y nos despedimos.
Meses después pude ver la que Pedro quería representar "Yo me bajo en la próxima ¿Y usted?" Ciertamente note como disfrutaba sobre el escenario.
Se retiró, por motivos de salud, tras interpretar la "Extraña pareja". Vi la obra dos veces y pude vivir por última vez su forma de hacer teatro.
Se que para muchos Pedro Osinaga sólo es un actor de comedia y poco más, pero para mí es alguien que mantuvo el teatro vivo con sus giras, que logró que el teatro llegara a toda España...y, sobre todo, fue un gran actor capaz de hacer lo que hubiese querido y se decidió por lo más difícil, hacernos reír.
Gracias cómico, gracias Pedro Osinaga
Hablar de él me resulta un poco triste porque es hablar de mi infancia, de esos Estudios 1 que veía, desde Vitoria, mientras soñaba en volver a Madrid para ir al teatro con mi tía y disfrutar en directo.
Lo pude ver en los más diversos papeles, casi todos cómicos, en obras como "El canto de la cigarra" "Cuidado con las personas formales" "Al final de la cuerda" "Una noche en su casa señora" "Dulce Pájaro de Juventud"... por supuesto la comedia musical "Cinco minutos nada menos" y no podemos olvidar, la maravillosa, "Doce hombres sin piedad", de la que ya he hablado en el blog.
No pude verlo en "Ser infiel y nos mires con quién", obra que se representó durante 12 años sobre los escenarios españoles, ¡Ahí quedó! Pero si lo vi en obras posteriores, recuerdo una pequeña conversación que mantuve con Pedro Osinaga, tras ver una obra (de cuyo nombre no quiero acordarme), sobre el 2004, creo recordar. Le pedí el autógrafo y le dije que la obra no me había convencido. Sinceramente no sé por qué lo dije tan abiertamente, suelo ser comedida y tímida, pero lo hice. Enseguida me arrepentí, pero él me miró, fijamente, mientras me entregaba el programa firmado y me dijo "porque si no no podré hacer la que realmente quiero hija, y llevas toda la razón pero a veces hay que ceder" me sonrió y nos despedimos.
Meses después pude ver la que Pedro quería representar "Yo me bajo en la próxima ¿Y usted?" Ciertamente note como disfrutaba sobre el escenario.
Se retiró, por motivos de salud, tras interpretar la "Extraña pareja". Vi la obra dos veces y pude vivir por última vez su forma de hacer teatro.
Se que para muchos Pedro Osinaga sólo es un actor de comedia y poco más, pero para mí es alguien que mantuvo el teatro vivo con sus giras, que logró que el teatro llegara a toda España...y, sobre todo, fue un gran actor capaz de hacer lo que hubiese querido y se decidió por lo más difícil, hacernos reír.
Gracias cómico, gracias Pedro Osinaga
domingo, 26 de noviembre de 2017
DE CINCO HORAS CON MARIO
Hoy, voy hablar de una obra cuyo autor no la pensó para teatro, pero que se ha convertido en un clásico: "Cinco horas con Mario" de Miguel Delibes
En ella Delibes nos habla de Carmen o, mejor dicho, Carmen habla de si misma junto al cadáver de su marido, Mario, catedrático de instituto y considerado un intelectual. Cuenta su relación de pareja, o su mala relación. A través de ésta, Delibes nos muestra la España provinciana de la época, la de los año sesenta, habla también de la falta de comunicación en el matrimonio.
Nos encontramos con una Carmen Sotillo que vela el cadáver de su marido, una Carmen que repasa su vida junto a Mario, y en sus recuerdos, podemos ver su pobre visión de la vida, una sexualidad que nunca disfrutó y el odio que tiene a su esposo porque no lograron pasar de clase media. También conocemos a Mario, un ser egoísta, autista y tímido, un escritor frustrado, machista de aquella época. Delibes, nos muestra una pareja que se encuentra atrapada en una sociedad esclava de si misma, de convencionalismos incapaces de romper.
Centrémonos ahora en la adaptación teatral. La directora fue Josefina Molina, persona que conoce "Cinco horas con Mario" como si fuese su casa, por lo que la dirección es perfecta, rayando lo magnífico.
Pero Lola Herrera, no rayó la perfección, lo fue. Consiguió que su Carmen, a la que interpreta con unos matices que sólo una gran dama del teatro puede alcanzar, nos llevara, como si de una montaña rusa se tratase, por la risa y el llanto casi sin darnos un respiro. Su Carmen, llena cada rincón del escenario, con un gesto, con una palabra...y nos llevó al final donde definitivamente nuestro corazón se encogió.
Lean el libro, vean la obra si tienen la oportunidad pero, por favor, no dejen de empaparse de este Delibes. Conocerán una España, que nos toca un poco de lejos, una época que ahora a las mujeres nos parece imposible, y que muchas lucharon por cambiar. Leedlo y dadles las gracias a esas mujeres
En ella Delibes nos habla de Carmen o, mejor dicho, Carmen habla de si misma junto al cadáver de su marido, Mario, catedrático de instituto y considerado un intelectual. Cuenta su relación de pareja, o su mala relación. A través de ésta, Delibes nos muestra la España provinciana de la época, la de los año sesenta, habla también de la falta de comunicación en el matrimonio.
Nos encontramos con una Carmen Sotillo que vela el cadáver de su marido, una Carmen que repasa su vida junto a Mario, y en sus recuerdos, podemos ver su pobre visión de la vida, una sexualidad que nunca disfrutó y el odio que tiene a su esposo porque no lograron pasar de clase media. También conocemos a Mario, un ser egoísta, autista y tímido, un escritor frustrado, machista de aquella época. Delibes, nos muestra una pareja que se encuentra atrapada en una sociedad esclava de si misma, de convencionalismos incapaces de romper.
Centrémonos ahora en la adaptación teatral. La directora fue Josefina Molina, persona que conoce "Cinco horas con Mario" como si fuese su casa, por lo que la dirección es perfecta, rayando lo magnífico.
Pero Lola Herrera, no rayó la perfección, lo fue. Consiguió que su Carmen, a la que interpreta con unos matices que sólo una gran dama del teatro puede alcanzar, nos llevara, como si de una montaña rusa se tratase, por la risa y el llanto casi sin darnos un respiro. Su Carmen, llena cada rincón del escenario, con un gesto, con una palabra...y nos llevó al final donde definitivamente nuestro corazón se encogió.
Lean el libro, vean la obra si tienen la oportunidad pero, por favor, no dejen de empaparse de este Delibes. Conocerán una España, que nos toca un poco de lejos, una época que ahora a las mujeres nos parece imposible, y que muchas lucharon por cambiar. Leedlo y dadles las gracias a esas mujeres
sábado, 11 de noviembre de 2017
DE EL TEATRO NO ES GRATIS
El otro día leí un Twit a María Casal, gran actriz, que decía "repitan conmigo: el teatro no es gratis"
Tengo que reconocer, que al principio, me chocó un poco, quizás porque nunca pensé que el teatro lo fuera o debiera serlo.
Siempre he sabido, que detrás de los que se suben al escenario hay mucha gente. Gente que vive de ello, y que aunque no veamos, si sentimos en el resultado final: sastras, carpinteros, electricistas, acomodadores... productor, ayudante de dirección, dirección, autores...y por supuesto los que finalmente dan la cara. Todos viven de su trabajo.
Una vez escuché decir a, una maravillosa actriz, Emma Penella, que los actores también pagaban facturas y que necesitaban trabajar, que por eso, no hacían siempre esos grandes papeles, a veces tenían que hacer los que les permitiesen vivir.
Yo lo tengo claro, pero me he dado cuenta que hay personas que no. Comenté la frase con algunos conocidos mientras paseaba a Luigi, y alguien me contestó "por supuesto la cultura ha de ser gratis" "¿Por qué?" "Porque es un derecho". Creo que al utilizar el término derecho se llenó de el.
"¿Tú sales por las noches de juerga o a cenar?" Pregunté "claro, después de toda la semana currando tengo derecho, me lo he ganado" "es verdad, tienes derecho a divertirte, entonces la cena y copas son gratis ¿No?" Se quedó todo serio y me dice "hombre, pues no, esa gente ha puesto un dinero y lo tendrá que recuperar"
Este concepto, que se entiende en cualquier otro sitio que no es un teatro, debe ser aplicado en el.
Hay gente que arriesga su dinero, que contrata como cualquier empresario y que debe recuperar su inversión, como en todas partes, con mayor o menor fortuna.
Otra cosa son las subvenciones por parte de las administraciones, que desgraciadamente no se dan en exceso, y que permiten abaratar para los espectadores, y de esa forma, lograr que más gente vaya y conozca o disfrute con el teatro.
Pero repitan conmigo: el teatro no es gratis, es necesario, pero no gratis.
PD: creo que lo convencí un poco
Tengo que reconocer, que al principio, me chocó un poco, quizás porque nunca pensé que el teatro lo fuera o debiera serlo.
Siempre he sabido, que detrás de los que se suben al escenario hay mucha gente. Gente que vive de ello, y que aunque no veamos, si sentimos en el resultado final: sastras, carpinteros, electricistas, acomodadores... productor, ayudante de dirección, dirección, autores...y por supuesto los que finalmente dan la cara. Todos viven de su trabajo.
Una vez escuché decir a, una maravillosa actriz, Emma Penella, que los actores también pagaban facturas y que necesitaban trabajar, que por eso, no hacían siempre esos grandes papeles, a veces tenían que hacer los que les permitiesen vivir.
Yo lo tengo claro, pero me he dado cuenta que hay personas que no. Comenté la frase con algunos conocidos mientras paseaba a Luigi, y alguien me contestó "por supuesto la cultura ha de ser gratis" "¿Por qué?" "Porque es un derecho". Creo que al utilizar el término derecho se llenó de el.
"¿Tú sales por las noches de juerga o a cenar?" Pregunté "claro, después de toda la semana currando tengo derecho, me lo he ganado" "es verdad, tienes derecho a divertirte, entonces la cena y copas son gratis ¿No?" Se quedó todo serio y me dice "hombre, pues no, esa gente ha puesto un dinero y lo tendrá que recuperar"
Este concepto, que se entiende en cualquier otro sitio que no es un teatro, debe ser aplicado en el.
Hay gente que arriesga su dinero, que contrata como cualquier empresario y que debe recuperar su inversión, como en todas partes, con mayor o menor fortuna.
Otra cosa son las subvenciones por parte de las administraciones, que desgraciadamente no se dan en exceso, y que permiten abaratar para los espectadores, y de esa forma, lograr que más gente vaya y conozca o disfrute con el teatro.
Pero repitan conmigo: el teatro no es gratis, es necesario, pero no gratis.
PD: creo que lo convencí un poco
viernes, 3 de noviembre de 2017
DE EVOLUCIONES
Tengo que decir, que el llevar tanto años viendo teatro, a pesar de mi juventud son muchos, da cierta sabiduría en el conocimiento interpretativo de algunos actores y actrices.
Para que me entiendan, lo que quiero decir es que he visto como muchos de nuestro interpretes evolucionaban, como iban madurando en sus actuaciones o, en pocos casos, podía desilusionarme su paso de la pantalla a las tablas. Por supuesto, también, se han dado caso a la inversa, que al verlos sobre el escenario mi sorpresa ha sido grata.
Voy a poner, si me lo permiten, diferentes ejemplos, pero como si de una adivinanza se tratara sus nombres serán dichos al final:
Ejemplo 1: quién siempre ha sido perfecta
A ella comencé a verla en películas en blanco y negro. Con papeles bonitos pero no principales. Pero su naturalidad me resultaba fascinante. Por lo que mis padres y mi tía me cuentan, su bagaje en televisión también es importante, aunque yo por edad tan sólo he podido ver retazos de ese trabajo, pero la sensación es la misma, auténtica admiración. Añado que ha hecho una serie hace tiempo, y que mi sobrina, cuando yo hablaba de su trabajo, me decía "es que lo hace tan bien, es tan cuqui" con rendida admiración.
Cuando finalmente la vi sobre un escenario, no era naturalidad, era... como si ella estuviese hablando en el salón de su casa, da igual con quien. No sentías que estaba interpretando, lo hacía todo sin esfuerzo alguno. Ver como se movía por el escenario era una auténtica maravilla. Jamás me decepcionó, ni una sola de las veces que la vi como por ejemplo en "El jardín de los cerezos"de Chejov "Siempre en otoño" de Santiago Moncada o "Petra Regalada" de Gala.
Hablo sin lugar a dudas de Julia Gutierrez Caba
Ejemplo 2: de ser bueno a ser excelente
Este ejemplo fue, quizás, de los primeros que mis ojos vieron sobre un escenario, no el primero que fue un grande, Fernando Delgado, pero si de los primeros. Él era un joven con talento, con mucho talento, pero que se veía que podía crecer aún mucho, y ya era muy bueno.
Pues a la vez que yo iba creciendo intelectual y físicamente, este actor evolucionó a la perfección, al conocimiento total del teatro, a ser capaz de llegar y llevar a los espectadores donde él quiere. Ya he hablado de él en diferentes entradas porque lo he visto en muchas obras, pero principalmente cuando me referí a "Héroes", hablo de Juan Gea,
Ejemplo 3: de quién no esperas una cierta desilusión.
Este actor me maravilló desde la primera vez que le vi, casi siempre, en el cine. Su facilidad para realizar cualquier papel, y cuando digo cualquier papel digo bien, es bastante difícil de explicar, un ejemplo es la película "Un hombre llamado Flor de Otoño".
Por eso quizás mi desilusión cuando por primera vez lo vi sobre el escenario. El papel era maravilloso, lo que podemos llamar "un caramelito en dulce" pero, siempre en mi opinión, no lo supo aprovechar, era nada más y nada menos que el protagonista de "La muerte de un viajante". Si es cierto que posteriormente lo he visto más veces y que me ha gustado, que he logrado ver al José Sacristán que me esperaba, pero, también, reconozco que siempre recuerdo la desilusión, a veces las primeras impresiones son importantes aunque por supuesto corregibles.
Hay muchos ejemplos más, pero no quiero alargarme. Deben ir al teatro, crear sus propias impresiones, discutir las mías...pero vayan, porque lo que sentirán realmente no sé puede contar
Para que me entiendan, lo que quiero decir es que he visto como muchos de nuestro interpretes evolucionaban, como iban madurando en sus actuaciones o, en pocos casos, podía desilusionarme su paso de la pantalla a las tablas. Por supuesto, también, se han dado caso a la inversa, que al verlos sobre el escenario mi sorpresa ha sido grata.
Voy a poner, si me lo permiten, diferentes ejemplos, pero como si de una adivinanza se tratara sus nombres serán dichos al final:
Ejemplo 1: quién siempre ha sido perfecta
A ella comencé a verla en películas en blanco y negro. Con papeles bonitos pero no principales. Pero su naturalidad me resultaba fascinante. Por lo que mis padres y mi tía me cuentan, su bagaje en televisión también es importante, aunque yo por edad tan sólo he podido ver retazos de ese trabajo, pero la sensación es la misma, auténtica admiración. Añado que ha hecho una serie hace tiempo, y que mi sobrina, cuando yo hablaba de su trabajo, me decía "es que lo hace tan bien, es tan cuqui" con rendida admiración.
Cuando finalmente la vi sobre un escenario, no era naturalidad, era... como si ella estuviese hablando en el salón de su casa, da igual con quien. No sentías que estaba interpretando, lo hacía todo sin esfuerzo alguno. Ver como se movía por el escenario era una auténtica maravilla. Jamás me decepcionó, ni una sola de las veces que la vi como por ejemplo en "El jardín de los cerezos"de Chejov "Siempre en otoño" de Santiago Moncada o "Petra Regalada" de Gala.
Hablo sin lugar a dudas de Julia Gutierrez Caba
Ejemplo 2: de ser bueno a ser excelente
Este ejemplo fue, quizás, de los primeros que mis ojos vieron sobre un escenario, no el primero que fue un grande, Fernando Delgado, pero si de los primeros. Él era un joven con talento, con mucho talento, pero que se veía que podía crecer aún mucho, y ya era muy bueno.
Pues a la vez que yo iba creciendo intelectual y físicamente, este actor evolucionó a la perfección, al conocimiento total del teatro, a ser capaz de llegar y llevar a los espectadores donde él quiere. Ya he hablado de él en diferentes entradas porque lo he visto en muchas obras, pero principalmente cuando me referí a "Héroes", hablo de Juan Gea,
Ejemplo 3: de quién no esperas una cierta desilusión.
Este actor me maravilló desde la primera vez que le vi, casi siempre, en el cine. Su facilidad para realizar cualquier papel, y cuando digo cualquier papel digo bien, es bastante difícil de explicar, un ejemplo es la película "Un hombre llamado Flor de Otoño".
Por eso quizás mi desilusión cuando por primera vez lo vi sobre el escenario. El papel era maravilloso, lo que podemos llamar "un caramelito en dulce" pero, siempre en mi opinión, no lo supo aprovechar, era nada más y nada menos que el protagonista de "La muerte de un viajante". Si es cierto que posteriormente lo he visto más veces y que me ha gustado, que he logrado ver al José Sacristán que me esperaba, pero, también, reconozco que siempre recuerdo la desilusión, a veces las primeras impresiones son importantes aunque por supuesto corregibles.
Hay muchos ejemplos más, pero no quiero alargarme. Deben ir al teatro, crear sus propias impresiones, discutir las mías...pero vayan, porque lo que sentirán realmente no sé puede contar
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